El testamento espiritual de Sidi Hamza
Índice

Redactado en Madagh el 3 de octubre de 1990 (12 de Rabî’ primero de 1411 de la Hégira), este testamento de Sidi Hamza designa oficialmente a su hijo Sidi Jamal para sucederle, luego después de él a su nieto Sidi Mounir. Texto íntegro a continuación.
En el nombre del Clemente Misericordioso
Testamento bendito.
Alabanza a Allah, Señor de los mundos, y plegaria y paz sobre Seydina Muhammad, el Profeta fiel y respetuoso del Depósito, la misericordia ofrecida a los mundos, el mejor guía hasta el día de la resurrección y del juicio, sobre su familia y su descendencia purificadas, y que Allah acepte a todos los sabios concienzudos que invocan a Allah abundantemente, entre la multitud de elegidos autorizados (por Allah) y el grupo de los herederos (muhammadianos).
La vía que guía hacia Allah, y el camino que conduce hacia Él por la enseñanza de la invocación, es (entre los gnósticos, a través de todas sus estaciones) la vía más recta y el itinerario más claro. Es, entre los que han gustado las delicias de la fe, la mayor guía y la más lograda de las vías. Es en la vía donde se disipan los velos de los corazones de quienes están afiliados a ella, y donde los pesares desaparecen. Es por la vía que se alcanza, en el recinto de la Sutilidad y de la Protección, las estaciones de los puros. Es a través de la vía que se llega a la ciencia que permite adorar a Allah verdaderamente, con una sinceridad depurada de las preocupaciones. Después de todo lo que está después, hasta el infinito, no hay existencia sino para Allah, y antes de todo lo que está antes, hasta que no haya más conocimiento (conciencia), no hay existencia sino para Allah. En el océano de la unicidad, las individualidades se borran y los egoísmos se entierran. En la presencia de la esencia Muhammadiana se confirman los derechos de la servidumbre hacia Allah el Único, el Solo, el Recurso Supremo y Eficiente. Es necesario para el humilde servidor Hamza Ibn al-’Abbâs al-Boutchîchî al-Qâdirî dar gracias, agradecer al Reconocedor, y por medio de esa gratitud, anunciar públicamente un fragmento de lo que recela el fuero interior, para alabar y dar gracias al Señor de los favores, para someterse así a la ley divina y a fin de manifestar [ese beneficio de Allah] por la sabiduría de la expresión clara. Alabanza a Allah por el sentido «interior» de la adoración que Él nos ha otorgado, y por aquello de lo que nos ha hecho heredar: la función de guía, a fin de poner los corazones en la buena vía y elevarlos hasta que acaben por apegarse a Él Solo. Y eso es un favor y una gracia de Dios el Altísimo: «los dones de tu Señor no están limitados» (Corán 17, 21).
Felicidad para ti y felicitación de la aceptación de Allah y Su satisfacción del arrepentimiento de los padres y de los abuelos, y la generosidad de la gente de la certeza, de los verídicos y de la gente del esfuerzo. Favor (recompensa excelente) que proviene de Él, que Él sea sacralizado y bendito: Él ha prescrito, por Su misericordia, la herencia, para los vivos, de las riquezas materiales. No Le sería imposible a Él, gloria a Él, prescribir por la misma condición esa herencia en lo que concierne a las riquezas sutiles (secreto espiritual depositado en el corazón).
La autorización recibida de su padre
Buenas nuevas que ya eran anunciadas por nuestro padre (que Allah lo acoja en Su misericordia) se han confirmado, alabanza a Allah. Allah ha gratificado a nuestro padre en la autorización que nos había otorgado y distinguido y para la cual había hecho testificar a nuestros hermanos los Foqara. Esto se hizo de forma explícita después de haber evocado esa autorización por la alusión, y finalmente mediante un testamento redactado por escrito y registrado según las reglas en vigor. Se ha visto bien esa autorización y los creyentes la han visto brotar en abundancia, en medio de bendiciones y de luces. No ha tardado en esplender y en propagarse, para permitir, en países próximos y lejanos, a grupos diversos de hombres y de mujeres, de menos jóvenes y de jóvenes sobre todo, coger sus frutos. Esas mismas personas han revivificado la vía según sus conveniencias, y han conocido la felicidad gracias a la vía, porque Allah les ha permitido la revivificación de los ritos de la pertenencia a la invocación (dikr) según sus fines. Esto, en una facilidad preconizada por la Sunna, y un acercamiento que corresponde a las condiciones de nuestra época y que salva a la comunidad. La vía facilita el camino del arrepentimiento (retorno a Dios), y ayuda a cumplir lo que Él ha legislado para nosotros, en lo que concierne a los pilares de la religión; la vía permite revestirse de las virtudes de la rectitud y de la aceptación divina. Allah ha reunido, por la guía del amor y del compañerismo espiritual, en esta vía a los que Él ha querido gratificar haciéndolos aspirar a Su Faz y alcanzar, por ese compañerismo, evocado en el Libro santo, la recompensa de domar su ego y de ser fieles al pacto o juramento («al-’Ahd» en árabe). Esa recompensa se ha manifestado, unas veces por los gustos de la realización y de la excelencia, otras por las ciencias de la comprensión del Libro y de la fe, otras por un estado espiritual entre los estados de la virtud, de la piedad (temor reverencial) y del apaciguamiento. Entre las manifestaciones de Su liberalidad y de Su generosidad, que Él sea exaltado, y entre Sus favores en el comienzo, la culminación y la perfección, se encuentra ese árbol purificado, que nos cobija bajo su sombra, y que es el árbol de la reunión espiritual para invocar a Allah. Entre esas manifestaciones y entre Sus favores está el hecho de que la plantación de ese árbol en la tierra Boutchichiya Qâdiriyya había sido renovada por nuestro maestro y nuestro primo Sidi Boumédienne Ben Lemnaouer, antes de que prescribiera la autorización a nuestro padre, que cuidó de él hasta que ese árbol se volviera más sólido. Nuestro padre murió después de habernos autorizado a seguir cuidando de la vía por una autorización global, completa y unificadora.
La sucesión designada: Jamal y luego Mounir
Se ha gastado así lo que teníamos de más caro para seguir edificando y extendiendo los beneficios de esa autorización, en consideración de su noble valor, y para rendir homenaje a sus derechos y deberes, con el apoyo del sostén y de la fuerza de Allah para compensar nuestra debilidad. Forma parte de la veneración de esa autorización, y forma parte de ese homenaje que debe rendirse a sus derechos y a sus deberes, el hecho de que atestiguamos ante Allah (la Verdadera Realidad), que Él sea glorificado, que la autorización que tenemos para enseñar la invocación y llamar a Dios en la vía de la pobreza (la humildad) se transmitirá después de nuestra muerte a nuestro hijo aceptado Moulay Jamâl Eddîn, luego después de él a su hijo gratificado Moulay Mounîr. Gloria a Él el Altísimo, gloria a Él, pues, el Viviente, que vela eternamente, Su valor es magnificado: «Cada vencimiento tiene su término preescrito (o: a cada era su libro)» (Corán 13, 38). ¿Dónde estamos en la búsqueda del Profeta, paz y bendición sobre él, sobre el cual Allah había revelado: «Muhammad no es más que un mensajero antes del cual los mensajeros ya han pasado. ¿Es que, si muere o si es matado, caeréis en la apostasía? Quien cae en la apostasía (o quien rompe su juramento) no dañará nunca en nada a Dios y Dios recompensará a los que dan gracias» (Corán III, 144). Dios, que Él sea venerado, dice la verdad. Ordenamos a todos los aspirantes a la Faz de Allah (el Altísimo), hombres y mujeres entre los que han tomado con nosotros el pacto y la promesa del arrepentimiento (del retorno a Allah), renovar esa promesa y ese pacto con nuestro heredero único, autorizado y bien guiado, y nuestro consejo respecto a ellos es también consolidar la relación con él en veneración de su edificio sellado (en referencia a la autenticidad de la autorización espiritual del guía) por la fórmula «Lâ ilâha illa Allah» (no hay divinidad si no es Allah).
La buena nueva para nosotros es que se trata de una autorización auténtica, que concierne tanto a las invocaciones generales y particulares (especiales) como a la educación por los dones de la aspiración espiritual, la fuerza del estado espiritual y la sabiduría de la palabra. Es una autorización por la cual el número de los bien guiados aumentará por la fuerza de Allah, y por la cual los aspectos exteriores de la ley divina así como sus fines serán protegidos por la voluntad de Allah. La tradición Muhammadiana (sunna) purificada será seguida alejándose de la ostentación y aspirando a Su amor. Para los sinceros (que tienen una demanda sincera), la proximidad de Allah será alcanzada por ese medio y por la autorización de Allah. Imploramos a Allah que Él derrame los beneficios por la expansión de Su misericordia.
Sidi Jamal es de nuestra progenie arcillosa, ha sido criado en la pureza como lo saben los próximos y los lejanos. Allah lo ha preparado para los puros y altos estados de la invocación en los que ha sido criado y ha crecido, hasta que ha tenido un nuevo nacimiento de la progenie espiritual de esta vía. Sus comienzos eran (Alabado sea Allah) luminosos, los signos anunciadores revelan en su caso felices nuevas, por una providencia prescrita antes por Allah. Esto se ha confirmado por las pruebas de la certeza que Allah otorga a Sus servidores verídicos. Y está después de ello, por la gracia de Allah, a la altura para asumir las cargas de esta vía, y entregado en su fidelidad a las representaciones (formas) de la vía, por medio de lo que Allah le ha inspirado de éxito, de buena guía y de acercamiento, y en la medida de lo que Allah le procura de sostén y de ayuda. Será cuidadoso de ejercer un buen juicio hacia todo el mundo, y de efectuar una plegaria permanente por los responsables de los musulmanes (los dirigentes musulmanes) y la comunidad en general, de ser indulgente hacia sus discípulos, y de alejarlos de los caminos resbaladizos, de los fautores de desorden, de escuchar atentamente a los sabios concienzudos, de obrar como bienhechor hacia los pobres y las personas que están en la necesidad, y de cuidar mucho de la familia y de los próximos. La vía y nosotros mismos desautorizamos a quien no se conformara con la aplicación del contenido de este testamento: «Quien traiciona su juramento no hace más que traicionarse a sí mismo y quien mantiene sus compromisos hacia Dios, Dios le dará un salario inmenso» (Corán 48, 10). Paz sobre Sus servidores elegidos, y alabanza a Allah Señor de los mundos.
Hecho en Madagh el 12 de Rabî’ primero (tercer mes del calendario musulmán) del año 1411 después de la Hégira (la emigración del profeta del islam, paz y bendición sobre él), que corresponde al 3 de octubre de 1990 de la era cristiana.
Firma de Sidi Hamza. Sello de las autoridades competentes.




