La autorización divina (idhn): transmisión y grados (1/2)

Parte 1 de 2 · L'autorisation divine (idhn)

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Ilustración

La noción de autorización divina (idhn rabbânî) reviste una importancia esencial en el proceso de transmisión y de educación espiritual.

Para ilustrarla cabe partir de este versículo coránico: «A quien Dios no quiere guiar, no le hará encontrar un walî murshid que le acerque a Él» (Corán XVIII, 17). El walî murshid es el guía espiritual educador (shaykh at-tarbiya), capaz de transformar la interioridad de sus discípulos. Y conviene notarlo bien: un guía espiritual verdadero es un walî, un amigo de Dios, un santo; pero ese estado, por elevado y venerable que sea, no basta por sí solo para hacer de él un guía (murshid).

El guía es quien ha heredado la autorización divina (idhn rabbânî), que le transmitió en vida otro maestro espiritual. Esa autorización es la que funda la cadena iniciática (silsila) que permite remontar la fuente de la guía espiritual hasta el Profeta y hasta Dios.

El idhn es a la vez lo que se transmite al maestro y lo que le da los medios de conducir y proteger a sus discípulos en su camino iniciático. Se le califica de rabbânî, divino, porque la voluntad individual del shaykh no interviene en modo alguno ni en la elección ni en las modalidades de transmisión de esa autorización.

Así, un maestro espiritual que sentía llegar sus últimos instantes explicó que «devolvía las llaves a su Propietario»: el Propietario (Dios) no había designado a ningún sucesor. En otra situación muy parecida, un maestro que acababa de recibir una clara inspiración divina designó con el dedo, sonriendo, a uno de sus discípulos y dijo que «Dios no ha querido a nadie más que a ese calvo». El «calvo» era un joven discípulo que había venido a ayudar a servir el té y los pasteles…

Se comprende, pues, que a la inversa un santo que no ha heredado ese idhn no tendrá los «medios espirituales» para conducir a sus discípulos hacia Dios, aunque frecuentarle pueda ser por lo demás fuente de gran bendición.

La acción operativa del idhn solo puede efectuarse por mediación de un maestro viviente, indispensable para una guía real. Como dijo Sidi Hamza al-Qâdirî Boudchich: «quienes siguen la enseñanza de Ibn ’Arabî no hacen sino seguir su chilaba». No es que la lectura y la meditación de las obras de los antiguos maestros carezcan de interés, muy lejos de eso; pero para pasar del saber a un conocimiento verdadero, para gustar y experimentar plenamente las realidades espirituales que esas obras describen, hace falta la influencia espiritual de un guía viviente (véase el artículo sobre el guía espiritual).

Los grados del idhn

Conviene precisar, además, que existen varios tipos de idhn, referidos a dominios diferentes.

Idhn absoluto o relativo

Una autorización puede ser «absoluta» o «relativa» en cuanto a los grados espirituales (maqâmât) a los que el guía podrá llevar a sus discípulos. Véase, por ejemplo, la historia del shaykh Sidi Abû Madyan al-Qâdirî, educado primero por un maestro de la vía tijânî, Sidi Mohammed bel-‘Aryân: cuando llegó a una estación espiritual muy elevada (el fanâ’, la extinción en Dios), Sidi Bel-’Aryân le confió que «no podía llevarle más lejos» y que debía acudir a otro shaykh para perfeccionar su educación. Le indicó dónde encontrarle: un shaykh que ocultaba a los ojos de los demás su santidad y su función, Sidi Mohammed Lahlou, de la vía shâdhilî, jefe de la cofradía de los curtidores de Fez. Al ver por primera vez a Sidi Abû Madyan, el shaykh Lahlou le dijo que «había sido bien servido» con su primer maestro, y le transmitió únicamente la recitación de una oración sobre el Profeta para seguir guiándole. Sidi Abû Madyan recibiría después un idhn absoluto y se convertiría a su vez en gran maestro espiritual: fue el maestro de Sidi Hajj ’Abbâs y de Sidi Hamza.

Idhn total o limitado

Un idhn puede ser también «total» o «limitado»: el shaykh detentador de un idhn total podrá iniciar a cuantas personas acudan a él, cualquiera que sea su «perfil». A la inversa, el detentador de un idhn limitado solo podrá iniciar a algunas, las que respondan a cualidades particulares. El ejemplo más conocido es el del shaykh ’Abd ar-Rahmân al-Majdhûb, que no recibió el idhn más que para un solo discípulo: Abû al-Hasan al-Shâdhilî, que sería luego el iniciador de la vía espiritual que aún lleva su nombre (tarîqa shâdhiliyya).

Idhn general o condicionado

El idhn puede ser «general» o «condicionado». El idhn general no está limitado por contingencias geográficas y concierne potencialmente a los cinco continentes (Sidi Hamza decía que su vía es kawniyya, es decir, universal). El idhn condicionado, en cambio, puede no concernir más que a una región precisa. La diferencia tiene gran importancia: un idhn general permite al guía adaptar su enseñanza al contexto cultural y a la estructura mental de los discípulos a su cargo.

Idhn que engloba los nombres divinos

Por último, el idhn puede englobar o no la totalidad de los nombres divinos, del Corán y de las distintas oraciones sobre el Profeta y letanías espirituales. Un shaykh puede estar «regado» por la totalidad o por una parte de los 99 nombres divinos (véase la obra Paroles d’or, traducida por la difunta Zakia Zouanat). Según el idhn del que sea detentador, podrá transmitir a sus discípulos la totalidad o una parte de las invocaciones divinas.

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