Introducción al estudio del Corán (1)

Índice

«Aprended el Corán, pues vendrá el Día del Juicio como intercesor por sus compañeros.» (Hadiz, transmitido por Muslim)

El Corán es el libro sagrado del islam, revelado al Profeta Muhammad (paz y bendiciones sobre él) durante un período de 23 años. Constituye una fuente fundamental de guía espiritual, moral y legislativa para los musulmanes. Más que un simple texto, el Corán se percibe como un milagro divino por su forma, su contenido y su impacto.

«Si los hombres y los genios se unieran para reproducir algo semejante a este Corán, no producirían nada que se le pareciera, aunque se ayudaran mutuamente.» (Azora al-Isrâ’, 17:88)

Este versículo pone de relieve la naturaleza única e inimitable del Corán, subrayando su origen divino y la profundidad de su contenido. Nos invita a meditar sobre la inimitabilidad (i’jâz) del Corán, prueba de su origen divino. Esa inimitabilidad se manifiesta por:

Esa cualidad única hace del Corán un objeto de estudio para los eruditos musulmanes, muchos de los cuales se han especializado en su exégesis.

Los sentidos del Corán según Ibn ‘Atâ’ Allâh: exterioridad e interioridad

Ibn ‘Atâ’ Allâh al-Iskandarî (m. 1309), gran maestro sufí y autor de las célebres Hikam (Sabidurías), exploró profundamente la dimensión espiritual del Corán. Según él, el Corán posee una doble naturaleza.

El sentido exterior (zâhir)

Este sentido es accesible a todos, es decir, a «los de fuera». Comprende las enseñanzas explícitas, las leyes y los relatos históricos. Este nivel es esencial para guiar a los individuos en su comportamiento moral y en su práctica religiosa.

El sentido interior (bâtin)

Este sentido, reservado a «los de dentro», es accesible a los maestros sufíes y a aquellos a quienes Dios ha abierto el corazón a comprensiones espirituales profundas. Esas significaciones esotéricas trascienden la simple lectura literal y ofrecen una inmersión en la dimensión espiritual y mística del Corán. Es la ciencia de los sabores espirituales, ’ilm al-adhwâq.

Ibn ‘Atâ’ Allâh explica que las interpretaciones espirituales y esotéricas del Corán, que llama «los sabores espirituales» (adhwâq), superan la simple racionalidad. Esa ciencia, basada en la intuición espiritual y en el develamiento (kashf), se sitúa más allá de las capacidades puramente intelectuales: reposa sobre una purificación interior y una proximidad con Allâh.

«Hay sutilezas en el Corán que solo pueden comprender y saborear quienes viven en la intimidad de Allâh.»

El enfoque de Ibn ‘Atâ’ Allâh saca a la luz una realidad fundamental: el Corán no se dirige solo al intelecto, sino también al corazón y al alma. Las enseñanzas espirituales del Corán:

A título de ejemplo concreto, tomemos el versículo:

«Allâh es la luz de los cielos y de la tierra…» (Azora an-Nûr, 24:35)

En su sentido zâhir, este versículo expresa la grandeza divina y Su capacidad de guiar a la humanidad. Pero en su sentido bâtin, puede invitar a meditar sobre la luz divina que ilumina los corazones purificados, ofreciendo una comprensión interior de lo divino.

El enfoque racional y el enfoque espiritual no se oponen, sino que se completan:

Como dijo Ibn ‘Atâ’ Allâh:

«Las significaciones espirituales solo se abren a quienes se apartan de su ego y se vuelven por entero hacia Allâh.»

Su enseñanza sobre las dimensiones exterior e interior del Corán recuerda que la Palabra divina se dirige a todos, pero que su verdadero tesoro reside en una búsqueda espiritual sincera. El Corán es una fuente infinita de guía, cuyos sabores espirituales se descubren por la purificación del corazón, el amor de Dios y la meditación: el zâhir guía las prácticas exteriores y el intelecto; el bâtin nutre el alma y la intimidad con Allâh; la ciencia de los sabores espirituales (’ilm al-adhwâq) llama a superar la razón y a abrazar una espiritualidad vivida.

«Es Él quien ha hecho descender sobre ti el Libro; en él hay versículos inequívocos, que son la base del Libro, y otros versículos alegóricos…» (Azora Âl ’Imrân, 3:7)

La exégesis coránica: una ciencia noble

La exégesis del Corán, o tafsîr, designa el estudio y la explicación de los versículos coránicos, a fin de comprender mejor sus significaciones y aplicaciones. Es una disciplina fundamental para los musulmanes que buscan profundizar su relación con el texto divino.

Según Ibn ’Ajîba, la exégesis coránica es una de las ciencias más importantes, y consagrarse a ella es una de las mejores maneras de ejercitar el espíritu y las facultades intelectuales.

Ibn ’Ajîba (1747-1809) fue un erudito marroquí, un místico sufí y un especialista del tafsîr. Es particularmente conocido por su exégesis coránica titulada al-Bahr al-Madîd (El mar inmenso), donde combina interpretaciones tradicionales y espirituales.

Originario de la región del Rif en Marruecos, se inscribe en la tradición de los exégetas sufíes, que buscan develar no solo las significaciones aparentes de los versículos, sino también sus dimensiones espirituales y esotéricas. Su pensamiento reposa sobre la convicción de que el estudio del Corán nutre a la vez el intelecto y el alma, y permite progresar espiritualmente:

La exégesis coránica es una ciencia central en el islam. Exige a la vez humildad y esfuerzo intelectual para comprender las palabras divinas. A través del estudio de eruditos como Ibn ’Ajîba, descubrimos que el Corán no es solo un texto para leer, sino una fuente de reflexión, de elevación espiritual y de guía para la humanidad.

«Este Corán guía hacia lo que hay de más recto y anuncia una buena nueva a los creyentes…» (Azora al-Isrâ’, 17:9)

Continuación: las múltiples dimensiones de un versículo coránico (parte 2). Véase también la estructura del Corán y las Hikam de Ibn ‘Atâ’ Allâh comentadas por Ibn ’Ajîba.