El Dalâ'il al-Jayrât (Guía de los beneficios): 2. La intermediación profética

Extraído de la obra «Le guide des bienfaits et le lever des lumières», de Hinda Boudiaf-Agrinier (ed. Marsam). El Dalâ’il al-Jayrât es un compendio de oraciones sobre el Profeta (psl) y sobre los Enviados, compuesto por Muhammad al-Jazûlî, gran maestro sufí del siglo XV: se lee habitualmente en el marco de las prácticas rituales de las cofradías sufíes.
Es interesante señalar aquí que el término «salât», que designa la oración sobre el Profeta (psl), es el mismo que el de la oración ritual cumplida cinco veces al día por los musulmanes. Esta última fue recibida por el Profeta (psl) durante su viaje y su ascensión nocturnos, que lo llevaron del templo de La Meca al de Jerusalén y, desde este (desde la Roca de Abraham), le hicieron encontrar de cielo en cielo a los profetas bíblicos que le habían precedido, hasta el séptimo cielo, donde se halló en la proximidad de Dios: «a dos tiros de arco o un poco menos». Es de esa ascensión nocturna de donde el Profeta (psl) va a traer la injunción de cumplir las oraciones rituales. Estas eran al principio cincuenta, antes de ser reducidas, tras varias idas y venidas, por consejo de Moisés y por mediación del Profeta (psl), a cinco oraciones cotidianas.
Este episodio subraya una característica esencial: la de la intermediación del Profeta (psl), o «shafâ’a». Constituye también el modelo del viaje espiritual de todos aquellos que han seguido al Profeta (psl) en ese camino de conocimiento que conduce, por la mediación profética, al conocimiento de Dios. Ese viaje, por lo demás, no se hace más que en uno mismo, como evoca una célebre palabra espiritual según la cual: «Quien se conoce a sí mismo, ese conoce a su Señor».
«Tenéis en el Enviado de Dios un bello modelo para quien tiene su esperanza en Dios, en el último día, e invoca a Dios muy a menudo» (Cor. 33:21). El bello modelo se expresa en los actos, pero también en las cualidades espirituales del Profeta (psl). Son precisamente esas cualidades las que se exaltan en la Realidad profética, en la medida misma en que el Profeta (psl) conoce a Dios y se acerca a Él en una expansión ilimitada.
Orar sobre el Profeta (psl) es orar a Dios para que exalte sin fin las cualidades y el conocimiento espiritual proféticos. Es recibir, como en un efecto de espejo, esa misma exaltación espiritual en uno mismo. Y es por ello mismo la posibilidad de conocer a Dios por esa mediación profética.
Eso es lo que se expresa en un pasaje de una célebre oración escrita por el shaij Ibn Mashîsh, la salât al-Mâshishiyya: «…No hay cosa que no lleve su sello, pues sin el mediador, todo lo que depende de él desaparecería… ¡Oh Dios! Él es Tu secreto que lo abarca todo y Te demuestra, y Tu velo supremo ante Ti, entre Tus Dos Manos…».
La Realidad profética indica así una doble vía: la del «takhalluq», que designa a la vez un proceso de creación y una realización plenaria de una nobleza de comportamiento («akhlâq»), y la del «tahaqquq», que indica la vía de realización de la Verdad o Realidad divina.
Es esa relación espiritual, sutil y profunda, con el Profeta del islam (psl), a la vez velo y puerta de acceso a la Presencia divina, la que expresan las numerosas y bellas oraciones que el shaij Muhammad ibn Sulaymân al-Jazûlî supo recoger en esta guía.
Faouzi Skali
Parte anterior: la luz profética; parte siguiente: la Realidad muhamadiana. Véase también la oración de Ibn Mashîsh.



