La vida del Profeta Muhammad (7/11): la instalación en Medina
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Por Michel Abdallah Grimbert, discípulo de la Tariqa Qadiriya Boutchichiya.
Medina era una ciudad tradicionalmente acogedora y tolerante, poblada sobre todo de artesanos, comerciantes y guerreros que velaban por los bienes de sus gentes. Numerosas comunidades judías y cristianas llevaban allí mucho tiempo. Los partidarios de Muhammad que habían emigrado, los muhayirún, se integraron en una fraternidad sin fisuras con los conversos medinenses, los ansar, todos ellos entregados al servicio del Mensajero de Dios.
La llegada del Profeta de Dios fue triunfal: cantos populares, un fervor atento, y toda la gestualidad profética sostenida por la gracia divina. Muhammad venía acompañado de su camella Qaswâ’, a la que dejó elegir el lugar de su primera morada; así nació la primera mezquita, en Qubâ, un oasis a las afueras de Medina. El Profeta se instaló entonces definitivamente en la ciudad y enseñó a los musulmanes su concepción nueva de la existencia, de los rituales y de la vida espiritual. Creó las instituciones capaces de edificar una sociedad fraternal, libre de todo principio étnico y de toda concepción no monoteísta. Fue así como el Profeta de Dios, con la ayuda de Dios, afirmó el carácter propio e inédito de su religión. Lo ilustran las circunstancias del cambio de qibla, que el nombre de la mezquita donde oraba el Profeta ha conservado: se la conoce como «la mezquita de las dos qibla», masyid al-qiblatayn. La práctica constante del Profeta de Dios era orar vuelto hacia Jerusalén. Hasta que un día, en el segundo año de su presencia en Medina, Dios, tras sus peticiones insistentes, le indicó durante la oración del zuhr, y sin interrumpirla, que se volviera hacia La Meca. Medina queda al norte de La Meca y al sur de Jerusalén: al rezar hacia Jerusalén, los musulmanes le daban la espalda a la Kaaba, y eso se les había hecho insoportable.
Este cambio de qibla demuestra también que, sea cual sea el lugar hacia el que os volváis, allí está el Rostro de Dios (wayh Allâh); y que, en el orden de la sharía, todo es cuestión de idhn: (II, 142 a 144) «¿Quién los ha desviado de la qibla hacia la que se orientaban? Di: el Oriente y el Occidente pertenecen a Dios; Él guía a quien quiere en el recto camino… Te vemos a menudo con el rostro vuelto hacia el cielo. Te orientaremos hacia una qibla que te plazca. Vuelve pues tu rostro en la dirección de la Mezquita sagrada». De no ser así, el nombre de esta mezquita no recordaría aquella circunstancia tan particular.
La instauración del ayuno de Ramadán
La segunda gran institución colectiva que estructuró definitivamente a la comunidad musulmana fue el ayuno del mes de Ramadán, que abarca el conjunto de las cualidades humanas, individuales y supraindividuales, cuyo «modelo excelente» (uswatun hasanatun) es el Profeta de Dios1, sobre cuyo corazón descendió el Corán, Palabra de Dios indivisa. Y es que este recuerdo (dikr)2 fue revelado durante el mes de Ramadán, que queda así vinculado directamente a Dios.
Un hadiz qudsí transmitido por Abû Hurayra dice a este respecto: «Alá ha dicho: todo acto del hijo de Adán le pertenece, salvo el ayuno, porque el ayuno es Mío y soy Yo quien concede su recompensa. El ayuno es protección. Cuando a uno de vosotros le toque día de ayuno, que no diga obscenidades ni levante la voz. Si alguien lo insulta o lo ataca, que diga: estoy en estado de ayuno, estoy en estado de ayuno. Por Aquel en cuya mano está el alma de Muhammad, el mal aliento del que ayuna es más perfumado ante Alá que el olor del almizcle. El que ayuna tiene dos alegrías: cuando rompe el ayuno, se alegra de haberlo roto, y cuando encuentra a su Señor, se alegra de haber ayunado».
En toda circunstancia, sin embargo, el Profeta de Dios tenía una misma preocupación: arraigar la Revelación en una comunidad sólida y fraternal. Y el primer pilar de esa empresa fue la constitución de su noble familia, terrestre y espiritual a la vez.
Para saber más
- La vida del Profeta Muhammad (6/11): la emigración (hégira)
- La vida del Profeta Muhammad (8/11): la Casa del Profeta
- Fundamentos y sentido del ayuno ritual del mes de Ramadán



