Fundamentos y sentido del ayuno del mes de Ramadán (2/2)

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Continuación del artículo «Fundamentos y sentido del ayuno del Ramadán (1/2)».

Los tres grados del ayuno según al-Ghazâlî

Al-Ghazâlî distingue tres grados en el ayuno:

  1. El ayuno de la gente común: la abstención de entregarse a los deseos del vientre y del sexo.
  2. El ayuno de la élite añade: preservar el oído, la vista, la lengua, las manos y los pies de lo que es nocivo para el caminar espiritual.
  3. El ayuno de la élite de la élite añade: el ayuno del corazón, que se aparta de las preocupaciones mundanas y de los pensamientos vanos, y que huye de toda otra orientación que la de Allah.

Las seis condiciones del ayuno de la élite

Siempre según al-Ghazâlî, el ayuno de la élite, que es el de los seres piadosos y virtuosos (sâlihûn), se hace perfecto por seis condiciones:

  1. Sustraerse a la consideración de todo lo que es reprochable y reprobado, y de todo lo que preocupa el corazón y lo distrae del recuerdo de Dios.
  2. Retener la lengua de la charla ociosa, de la mentira, de la calumnia, de la murmuración, del sostenimiento de proposiciones indecentes, del mal comportamiento, de la disputa, de la contradicción. Yâbir refiere de Anas ibn Mâlik el hadiz siguiente del Profeta: «Cinco comportamientos rompen el ayuno: la mentira, la calumnia, las palabras malintencionadas, el juramento falaz y la mirada de codicia».
  3. No escuchar lo que es reprobado. Corán: «Quienes escuchan atentamente la mentira son comedores impenitentes de bienes ilícitos» (V, 68).
  4. Impedir a los miembros (manos, pies) realizar actos reprobados.
  5. Romper el ayuno comiendo moderadamente, llegada la hora, y abstenerse de dormir mucho durante el día.
  6. Sentir el temor reverencial ante la incertidumbre de saber si el ayuno será aceptado por Dios.

El espíritu del Ramadán

El ayuno sin sinceridad, sin vigilancia ni intención de tender hacia la perfección del comportamiento no es de provecho espiritual alguno para el ayunante: no es aceptado e incluso se considera nulo ante Dios.

Hadiz según Abû Hurayra: «Quien no renuncia ni a proferir mentiras ni a obrar con engaño, Dios no necesita en absoluto que se prive de beber o de comer» (al-Bujârî, 1903).

La obligación del ayuno no excluye la misericordia.

Según Abû Hurayra: «Un hombre vino a ver al Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean sobre él) y le dijo: “¡Oh Enviado de Dios, estoy perdido!”. “¿Qué te pasa?”, le preguntó el Profeta. “He tenido trato con mi mujer estando en estado de ayuno”, respondió. “¿Tienes un esclavo al que puedas emancipar?”, preguntó el Enviado de Dios. “No”, respondió el hombre. “¿Eres capaz de ayunar dos meses seguidos?”. “No”. “¿Tienes con qué dar de comer a sesenta pobres?”. “No”. El hombre se había quedado allí, cuando se le llevó al Profeta una cesta de dátiles. “¿Dónde está el hombre que acaba de interrogarme?”, preguntó el Profeta. “Aquí estoy”, respondió el hombre. “Toma esta cesta, dijo el Profeta, y da limosna de su contenido”. “¿Esa limosna, preguntó el hombre, debe hacerse a alguien más pobre que yo? Juro por Dios que no hay, entre los dos campos de piedras de Medina, una sola familia más pobre que la mía”. El Profeta se echó a reír hasta el punto de que descubrió sus dientes, y luego dijo: “Pues bien, da esos dátiles de comer a tu familia”» (al-Bujârî, 1936).

Según Yâbir ibn ’Abdallâh: «No es un acto de piedad ayunar en viaje».

Ayuno y no-juicio

Según Anas ibn Mâlik: «Cuando estábamos de viaje con el Profeta, quien ayunaba no dirigía reproche alguno a quien rompía el ayuno, ni quien rompía el ayuno a quien ayunaba» (al-Bujârî, 1947).

Ibn ’Arabî, en las Futûhât:

«Allah Se ha atribuido el ayuno y ha despojado de él al ayunante, aunque le haya dado la orden de ayunar. Conviene, pues, que el ayunante mire hacia su Señor durante toda la duración de su ayuno, a fin de realizar plenamente su cualificación y de no ser distraído de ella. Dios no Se atribuye el ayuno más que si es auténtico; solo lo es en la forma que Allah ha prescrito al ayunante realizar. Si este no ayuna de la manera definida por la Ley, no es ayunante y, en tal caso, no hay ayuno que Allah pueda “devolverle” [o del que pueda pagar el “precio” o la “recompensa”]. Puede suceder, en efecto, que el ayunante se imagine serlo cuando realiza durante el ayuno actos que lo descalifican, como la calumnia: en tal caso rompe su ayuno aunque se abstenga de comer. Que el ayunante esté atento a este punto, porque se trata de preferir a Dios antes que a uno mismo».

El mes de Ramadán, corazón del año

’Abd al-Qâdir al-Jîlânî (que Allâh lo tenga en Su agrado) dijo: «El mes de Ramadán es tan importante como el corazón en el cuerpo, o un profeta entre los hombres».

Bibliografía

Para ir más lejos