Sentencias de los maestros del sufismo

Índice

Sentencias de maestros sufíes de todas las tradiciones: ’Attâr, al-Shâdhilî, al-Basrî, el emir ’Abd al-Qâdir, Ibn ’Arabî, Hujwîrî, Ansârî y tantos otros.

Isma’il ibn Abi Umayya

Isma’il ibn Abi Umayya

El encuentro de los hermanos, por breve que sea, está lleno de bendiciones.

’Âbida al-Ma’nawiyya: aplica tus esfuerzos en hacer el bien

’Âbida al-Ma’nawiyya

Aplica tus esfuerzos en hacer el bien mientras tienes ocasión de ello. Apresúrate antes de que sea demasiado tarde. Los placeres de este mundo no tienen sabor alguno para quien posee el conocimiento de la esencia de las cosas. La gente de carácter noble se desembaraza de esos placeres como se tira un objeto inútil a un foso.

Abû Sa’îd ibn Abi l-Jayr: sobre el sufismo

Abû Sa’îd ibn Abi l-Jayr

(Sobre el sufismo) Lo que tienes en la cabeza, abandónalo. Lo que tienes en la mano, dalo. Y lo que te adviene, no lo esquives.

Abû Hâshim

Abû Hâshim

Arrancar de su base una montaña con la punta de una aguja es más fácil que extirpar del propio corazón la vileza del orgullo.

Abû Hafs: el primer paso a dar

Abû Hafs

La gente habla de proximidad, de unión, de grados espirituales elevados; yo, todo lo que pido a Dios es que me muestre la vía a seguir, aunque solo sea el primer paso a dar.

Abû Hafs

Abû Hafs

Que tu devoción por tu Señor no sea para ti un medio de convertirte en objeto de culto. Procura que el acto de adoración que cumples hacia Él sea bien el signo de tu apego a Su servicio y de tu condición de siervo, porque quien mira con complacencia sus actos de devoción no adora en realidad más que a sí mismo.

Abû ’Uthmân

Abû ’Uthmân

Todas las criaturas están, con relación a Dios, en la estación de la gratitud, aunque ellas piensan estar con Él en la situación de la paciencia.

Sayyidi Shaykh Ibrâhîm ad-Dusûqî

Sayyidi Shaykh Ibrâhîm ad-Dusûqî

A quien quiere caminar le importa persistir en el esfuerzo: ayunar con frecuencia, vivificar la noche con la oración, la mención de Dios, la recitación del Corán, la exaltación del Nombre de Dios, su glorificación.

’Abdallah al-Ansârî al-Harawî: la gratitud del islam y de la fe

’Abdallah al-Ansârî al-Harawî

Dios dijo: «Pocos entre Mis siervos están llenos de gratitud» (Corán 34, 13). La gratitud implica el reconocimiento del beneficio; es una vía que conduce al reconocimiento del Benefactor. Es en ese sentido que Dios ha llamado al islam y a la fe, en el Corán, de la gratitud.

Ibn al-’Arîf

Ibn al-’Arîf

El método para escapar al ego consiste en rechazar la codicia, en desobedecer la llamada del deseo personal y en evitar las cosas innecesarias.

Abû l-Qâsim al-Baghdâdî: sed firmes en vuestra fe

Abû l-Qâsim al-Baghdâdî

La fe es lo que te reúne en vistas de Dios y lo que te junta a Él. La realidad divina es una, y el creyente se unifica. Quien se complace en la compañía de las cosas, las pasiones lo dispersan, y aquel a quien su pasión separa de Dios y que sigue su codicia y lo que ama, pasa de largo junto a Dios. ¿No ves que les ha ordenado renovar su compromiso ante cada pensamiento y cada mirada? En efecto dijo: «¡Oh vosotros que creéis, sed firmes en vuestra fe en Dios…!» (Corán 4, 136).

Al-Hasan ibn Sâlih al-Bahr

Al-Hasan ibn Sâlih al-Bahr

Se dice en un hadiz que la creación permaneció en la oscuridad hasta que Dios envió sobre ella un aguacero de Su luz. Quienes recibieron esa luz salieron de la oscuridad de la no-existencia para alcanzar la existencia y ser allí nutridos por los derramamientos de Su misericordia.

Umm al-Banîn: recibir el bien haciéndolo

Umm al-Banîn

¿Se recibe el bien de otro modo que haciéndolo?

Hasan al-Basrî: una forma de gratitud

Hasan al-Basrî

Multiplicad la mención de los beneficios de Dios, porque su recuerdo es una forma de la gratitud.

Hasan al-Basrî

Hasan al-Basrî

Haz tu ayuno de este mundo, haz tu desayuno de la muerte, y huye de los hombres como huirías de las bestias.

Hasan al-Basrî

Hasan al-Basrî

Le basta al creyente lo que basta a una cabra: un puñado de dátiles secos y un sorbo de agua. El creyente se alimenta y el hipócrita se regocija. El creyente se alimenta porque sabe que está en camino y que no ha llegado a la casa. Sabe que encontrará allí todo lo que necesita.

Hasan al-Basrî

Hasan al-Basrî

¡Qué mal siervo (de Allah)! Hablo de un siervo que corresponde a la descripción siguiente: pide perdón mientras se complace en el pecado y en los actos de desobediencia. Se comporta de manera humilde y sumisa para parecer leal a los ojos de los demás, cuando en realidad finge para disimular su perfidia. Prohíbe lo reprobable, pero no se abstiene de hacerlo él mismo. Recomienda lo que está bien, pero no se conforma a sus propias recomendaciones. Si da, lo hace con avaricia, y si se niega a dar, lo hace sin excusarse. Si goza de excelente salud se siente tranquilo, pero si cae enfermo está lleno de remordimientos. Si es pobre se siente triste, y si se vuelve rico está sujeto a la tentación. Espera la salvación, pero no obra en consecuencia. Teme el castigo, pero no busca protegerse de él. Desea recibir más beneficios, pero no da gracias por los que ya ha recibido. Ama la idea de la recompensa espiritual, pero no se aplica a la paciencia. Se apresura a dormir y remite su ayuno a más tarde.

Abû l-Hasan al-Bûshanjî

Abû l-Hasan al-Bûshanjî

No hagas nada de lo que puedas avergonzarte ante los dos ángeles que te hacen compañía y que dan testimonio de tus actos.

Shaykh al-Bûzîdî: los otros dedos te señalan

Shaykh al-Bûzîdî

Cuando apuntas tu índice hacia tu hermano para mostrar la acción que no ha gustado a tu pobre seso, no ves más que el índice, pero los otros dedos te señalan a ti.

’Umar ibn al-Fârid

’Umar ibn al-Fârid

Aquel cuya mano no ha conocido jamás la largueza se vuelve generoso, y aquel que no tenía grandeza de alma aprende a moderarse, incluso en la cólera.

’Umar ibn al-Fârid

’Umar ibn al-Fârid

Si por negligencia me ocurriera pensar en otro que Tú, me contaría entre los renegados.

Muhammad ibn Ahmad al-Farrâ’

Muhammad ibn Ahmad al-Farrâ’

El creyente debe ser para sus hermanos una antorcha durante la noche y un bastón durante el día.

Husayn Mansûr al-Hallâj: qué tierra tan vacía de Ti…

Husayn Mansûr al-Hallâj

¿Qué tierra es esa, tan vacía de Ti, para que se enderecen buscándote en los cielos? Y Tú los ves, que miran hacia Ti en apariencia, pero no Te perciben en su ceguera.

Al-Hallâj

Al-Hallâj

Quien tiene sed de Dios y toma la razón por guía, esta lo lleva a pacer en una perplejidad donde lo deja agitarse. Sus estados de conciencia se marchitan allí, en la equivocidad, y se dice, perplejo: «¿Existe?».

Al-Qâsim al-Harîrî

Al-Qâsim al-Harîrî

Excusa siempre a tu hermano y no lleves sobre él el juicio implacable de quien no comprende las situaciones desesperadas.

Shaykh Muhammad al-Hâshimî

Shaykh Muhammad al-Hâshimî

Que multiplique los actos que borran los pecados, que pida asistencia a Dios, que se remita a Él, que camine a la medida de sus débiles fuerzas: «y quienquiera que camine por el camino llega» (’Umar al-Wardî).

Shaykh Muhammad al-Hâshimî

Shaykh Muhammad al-Hâshimî

En verdad, el secreto divino está en la sinceridad de la búsqueda.

Al-Junayd: más alegría en dar que en recibir

Al-Junayd

Ninguno de vosotros tiene permiso de tomar lo que se le ofrece, salvo quien experimenta más alegría en dar que en recibir.

Al-Junayd: la paciencia…

Al-Junayd

La paciencia es tragar la amargura sin hacer muecas.

Abû Sa’îd al-Jarrâz: la finura de carácter

Abû Sa’îd al-Jarrâz

La finura de carácter… consiste en dejar de lado todo a priori, en vencer al propio ego por la paciencia, en no esperar nada de los demás, en evitar las situaciones de desacuerdo, en disimular la propia pobreza y mostrar abundancia y dignidad.

Shâh al-Kirmânî: mirar con los ojos del ser divino

Shâh al-Kirmânî

Quien mira a las criaturas humanas con sus propios ojos está siempre en litigio con ellas, pero quien las mira con los ojos del ser divino les encuentra excusas por lo que les concierne, y sabe que no pueden más que lo que les ha sido determinado desde toda la eternidad.

Al-Majdhûb: la gente del desnudamiento

Al-Majdhûb

¡Oh vosotros que estudiáis las ciencias espirituales! Aquí los océanos sumergen. Lo saben, los de la gente del desnudamiento, que están de pie ante su Señor.

Ibn al-’Abbâs al-Mursî: la fe y el temor

Ibn al-’Abbâs al-Mursî

La gente tiene sus asuntos, y nuestro asunto es la fe y el temor de Dios.

Al-Mutanabbî: el mal de amor

Al-Mutanabbî

El mal de amor ha entrado en mí como un veneno mezclado con miel. Me he deleitado con él, y en ese deleite estaba la muerte.

Abû Ya’qûb al-Nahrajûrî: la negligencia en el recuerdo divino

Abû Ya’qûb al-Nahrajûrî

Se reconoce a aquel de quien Dios se ha encargado de guiar por el hecho de que se da cuenta de su negligencia en el recuerdo divino, de su falta de lealtad y de sinceridad, y por el hecho de que jamás está satisfecho de su estado. Va hacia Dios con un desnudamiento espiritual cada vez mayor, hasta que se aparta de todo otro objeto de deseo.

’Abd ar-Razzâq al-Qâshânî: el océano de la materia

’Abd ar-Razzâq al-Qâshânî

A propósito del Arca de Noé: es concebible interpretar esotéricamente el Arca como la Ley revelada de Noé, que lo salvó a él y a quienes de su pueblo creyeron en él… El diluvio sería la dominación del océano de la materia, y la muerte de quienes no hubieran seguido a un profeta para despojarse de ella y purificar sus almas…

Abû l-Qâsim al-Qushayrî: nos hace falta absolutamente Dios

Abû l-Qâsim al-Qushayrî

Un discípulo dijo un día a Abû l-Qâsim al-Qushayrî: «¡Oh maestro!, ¿y la comida?». Respondió: «Dios». El discípulo insistió: «Nos hace absolutamente falta comida», a lo que Abû l-Qâsim al-Qushayrî respondió: «Nos hace absolutamente falta Dios».

Yahyâ ibn Mu’âdh al-Râzî: ocuparse del servicio de Dios

Yahyâ ibn Mu’âdh al-Râzî

Cuanto más te ocupes del servicio de Dios, más se ocuparán las criaturas de tu servicio.

Yahyâ ibn Mu’âdh al-Râzî: el fiel de Dios es como una brizna de albahaca

Yahyâ ibn Mu’âdh al-Râzî

El fiel de Dios es como una brizna de albahaca que exhala un olor agradable. Los justos lo respiran. Su perfume penetra su corazón y les inspira un deseo ardiente de encontrar a su Señor. Rinden a su Señor un culto aún más intenso al mirar a ese fiel.

’Ubâda ibn as-Sâmit: como si fuera tu última oración

’Ubâda ibn as-Sâmit

La verdadera riqueza consiste en no esperar nada de lo que poseen los hombres. Guárdate de la codicia y de la mendicidad, ¡porque son la pobreza misma! En cuanto a la oración, cúmplela como quien está a punto de dejar este mundo.

Sarî as-Saqatî

Sarî as-Saqatî

Quien perdona pudiendo vengarse se ve a su vez perdonado por Dios en su todopoder.

Shaykh ’Abd al-Jâliq ash-Shabrâwî

Shaykh ’Abd al-Jâliq ash-Shabrâwî

El Profeta (paz y saludo sobre él) dijo: la oración es la «médula» de la adoración. La médula de una cosa es su esencia. La oración es la médula porque quien suplica renuncia a atribuirse potencia o capacidad alguna y reconoce que todo pertenece a Dios y a Él solo. Oración del Profeta (según Ibn ’Abbâs): Dios mío, Te pido la misericordia que viene de Ti. Por ella guiarás mi corazón; lo que en mí está disperso, Tú lo reunirás; lo que en mí está desordenado, Tú lo pondrás en orden; por ella rechazarás mis revueltas, rectificarás mi religión, preservarás lo que está oculto en mí, elevarás lo que debe manifestarse, purificarás mi trabajo, iluminarás mi rostro, inspirarás mi conducta, me protegerás de todo mal.

Al-Shâdhilî: solo dirigirte a tu Maestro

Abû l-Hasan al-Shâdhilî

Cuando invoques a Dios, que tu preocupación no sea ver tu petición escuchada, sino solo dirigirte a tu Maestro.

Shaykh al-Shâdhilî: quien no quería ver la misericordia de Dios en la tierra

Shaykh al-Shâdhilî

Un hombre vino a ver al shaykh al-Shâdhilî para quejarse de los numerosísimos pecados de uno de sus vecinos. El shaykh le dijo: «Eres, evidentemente, alguien a quien no gusta ver el pecado sobre la tierra, ¿no es así? Pues bien, sabe que quien no soporta ver a los hombres cometer faltas tampoco acepta ver ejercerse la misericordia de Allah, y no soportará la intercesión del Profeta el día del juicio final».

Abû l-Hasan al-Shâdhilî: un siervo lleno de gratitud

Abû l-Hasan al-Shâdhilî

Hallándome un día en una gruta, dijo el shaykh Abû l-Hasan al-Shâdhilî, me dirigí así a Dios: «Dios mío, ¿cuándo seré un siervo lleno de gratitud hacia Ti (’abd shakûr)?». «Cuando consideres que eres el único en gozar de los beneficios divinos», me fue respondido. «Dios mío, dije, ¿cómo podré percibirme como el único ser a quien prodigas Tus beneficios, cuando los han recibido antes que yo los profetas, los sabios en materia religiosa y los reyes?». Tuve esta respuesta: «Sin los profetas no habrías tenido modelo espiritual; sin los sabios no habrías podido conformar tu vida a la Ley divina; sin los reyes no estarías en seguridad. Todos esos seres constituyen, pues, mi beneficio para ti».

Abû l-Hasan al-Shâdhilî

Abû l-Hasan al-Shâdhilî

Una noche vi en sueños al Profeta (paz y saludo sobre él). Me dijo: «¡Oh ’Alî!, purifica tu vestido de sus impurezas y obtendrás el apoyo divino en cada uno de tus soplos». Le dije: «¿Cuál es ese vestido, oh Enviado de Dios?». «Dios, me respondió, te ha revestido de los atavíos de la fe, del conocimiento, del amor y del reconocimiento de la unicidad divina». Fue entonces cuando comprendí el sentido del versículo: «Y tus vestidos, purifícalos» (Corán 74, 4).

Imâm Jalâl ad-Dîn as-Suyûtî

Imâm Jalâl ad-Dîn as-Suyûtî

El sufismo, por su esencia misma, es una noble ciencia. Consiste en aplicar la sunna, dejar de lado las innovaciones, desaprobar el ego, sus costumbres, sus viles intereses, sus inclinaciones y sus elecciones personales, para remitirse a Allah, satisfecho de Su voluntad, en busca de Su amor y convencido de que toda otra cosa es vana.

Abû Bakr al-Fârisî at-Tamastânî

Abû Bakr al-Fârisî at-Tamastânî

El mejor de los hombres es quien ve el bien en los demás y sabe que las vías que llevan a Dios son numerosas y diferentes de las que él sigue. Es así como considera las imperfecciones que hay en él, sin ver las de los demás ni sus insuficiencias.

Abû Bakr al-Warrâq: codicia y duda hacia la providencia

Abû Bakr al-Warrâq

Si se le preguntara a la codicia: «¿Quién es tu padre?», respondería: «La duda hacia la Providencia». Si se le preguntara cuál es su función, respondería: «Conducir a la bajeza». Y si se le preguntara su fin, respondería: «La privación».

Ansârî: todos son nada excepto Él

Ansârî

Todo lo que no es Él se halla preso entre un ayer que ya no es, un hoy que desaparece y un mañana que aún no es. Todos son nada excepto Él, a menos de ser por Él. Todo el Ser es Él: las lluvias que llegan al océano se pierden en él; la estrella desaparece en la luz del día; en sí mismo es aniquilado quien llega hasta el Señor.

Ansârî

Ansârî

Nada viene de nadie para Ti. Nada viene de Ti para nadie. Todo viene de Ti para Ti. Tú eres todo, y eso es todo.

Ansârî

Ansârî

La virilidad tiene tres fundamentos: vivir con inteligencia hacia uno mismo, con paciencia con la gente y en la indigencia hacia Dios. La inteligencia hacia uno mismo es conocer lo que se vale, ver la medida de lo que se hace y esforzarse en mejorar. La paciencia hacia la gente es estar satisfecho de ella según sus capacidades, encontrarle excusas y rendirle justicia en la medida de lo posible. La indigencia hacia Dios consiste en ver que todo lo que viene de Él exige gratitud, que todo lo que haces por Su servicio exige excusas, y que lo que te viene de Su elección es justo.

Abû Zayd ’Abd ar-Rahmân: ¿de dónde vienes…?

Abû Zayd ’Abd ar-Rahmân

¿De dónde vienes, oh tú dotada de espíritu, abrasada de amor espiritualmente, inmóvil en el despliegue de tu gloria, señorial en todos tus estados?

Imâm ar-Rifâ’î

Imâm ar-Rifâ’î

El shaykh es aquel que te ata al Libro y a la sunna.

Shaykh Arslân

Shaykh Arslân

No nos convienes como amigo mientras prestes atención a otro que Nosotros.

Shaykh Dâwûd at-Tâ’î

Shaykh Dâwûd at-Tâ’î

Compórtate en este mundo como un hombre que ayuna, y considera tu último día como la fiesta de la ruptura del ayuno.

’Attâr: los perros del nafs de al-Hallâj

’Attâr

Un shaykh partió un día al encuentro de Mansûr al-Hallâj, que iba vestido de negro y acompañado de dos perros. Lo invitó a comer y le cedió su lugar. Mansûr al-Hallâj hizo sentar a sus dos perros y compartió con ellos su pan. Cuando se fue, los discípulos criticaron al shaykh. Les respondió: vuestros propios perros están en vosotros, y sois vosotros quienes los seguís. Él los mantiene con correa, y son ellos quienes lo siguen. En realidad son los perros de su nafs (ego).

’Attâr: profesa ver con pureza

’Attâr

Un perro muerto yacía en un camino, con el hocico abierto. De él emanaba un olor nauseabundo. Jesús, hijo de Maryam, que pasaba por allí, dijo a sus compañeros: «Este perro es Suyo. Ved la blancura de sus dientes». No percibió ni la fealdad ni el mal olor. No vio más que las cualidades. Profesa ver con pureza, si eres Su siervo; ten la mirada pura, si eres esclavo de Aquel que lo ve todo… Elige la bondad y la beneficencia, la compasión y la fidelidad. Si conoces a Dios, sé devoto, agradécele Sus beneficios. No olvides que, meses y años seguidos, te alimentas del maná divino.

’Attâr: evita decir «yo»

’Attâr

Dios dijo a Su amigo: ¿Quieres conocer el secreto? Pregunta, pues, a Satanás. El hombre se encontró con el Diablo y le interrogó sobre ese secreto. «Recuerda solo esto», le dijo Satanás: «si no quieres volverte como yo, evita decir “yo”».

Farîd ad-Dîn ’Attâr

Farîd ad-Dîn ’Attâr

Si te esfuerzas a cada instante en acceder a la presencia, merecerás el manto de honor y oirás esta llamada: «Prostérnate y acércate» (Corán 96, 19).

Bayhaqî

Bayhaqî

Quien ama a Dios no puede tener necesidad de otra cosa que de Dios.

Tierno Bokar: se escapa a toda definición

Tierno Bokar

Dios es el embarazo de las inteligencias, porque todo lo que concibes en tu pensamiento y materializas por tu palabra como siendo Dios cesa, por ello mismo, de ser Dios para no ser más que tu propia manera de concebirlo. Se escapa a toda definición.

Tierno Bokar: las teologías sin la caridad en el corazón

Tierno Bokar

Quien aprendiera de memoria todas las teologías de todas las confesiones, si no tiene la caridad en su corazón, podrá considerar sus conocimientos como un bagaje sin valor. Nadie gozará del encuentro divino si no tiene caridad en el corazón. Sin ella, las cinco oraciones son gesticulaciones sin importancia. Sin ella, la peregrinación es un paseo sin provecho.

Tierno Bokar: amar lo que nos se parece es amarse a uno mismo

Tierno Bokar

Dios es amor y potencia. La creación de los seres procede de su amor y no de una cualquiera coacción. Detestar lo que ha producido la Voluntad divina, que actúa por amor, es tomar el contrapié del Querer divino y contestar Su sabiduría. Excluir a un ser del Amor primordial es hacer prueba de ignorancia capital. La vida y la perfección están contenidas en el amor divino, que se manifiesta en Fuerza radiante, en Verbo creador que anima el Vacío viviente. De ese Vacío viviente ha hecho aparecer formas que ha repartido en reinos. ¡Que nuestro amor no esté centrado en nosotros mismos! ¡Que no nos empuje a amar solo lo que nos se parece y a desposar solo las ideas semejantes a las nuestras! Amar solo lo que nos se parece es amarse a uno mismo: eso no es amar.

Tierno Bokar: si no emitimos más que buenos pensamientos

Tierno Bokar

Si no emitimos más que buenos pensamientos, ningún mal, ninguna maldición podrán jamás alcanzarnos en nuestro ser. Por eso hay que bendecir siempre, tanto a los amigos como a los enemigos. No solo la bendición va hacia su objetivo para cumplir allí su misión de apaciguamiento, sino que además vuelve hacia nosotros, un día u otro, con todo el bien del que estaba cargada. Es lo que los sufíes llaman «el egoísmo deseable». Es el amor de Sí válido, ligado al respeto de uno mismo y del prójimo, porque todo hombre, bueno o malo, es depositario de una parcela de la luz divina. Por eso los sufíes, conforme a la enseñanza del Profeta, no quieren manchar ni su boca ni su ser con malas palabras o malos pensamientos, ni siquiera con críticas aparentemente benignas.

Tierno Bokar

Tierno Bokar

Un comerciante que por codicia niega un denario a quien ha financiado sus comienzos puede ser considerado un ejemplo de fealdad moral. Pero ¡cuánto mayor es la fealdad del hombre que niega su adoración a Dios, de quien ha recibido el principio mismo de la vida, fuente y culminación del Amor! A Dios pertenece todo lo que está en los cielos y sobre la tierra. ¿Puede negarse una parte a quien ha creado y dado el todo? Ciertamente no; es, sin embargo, lo que hacen los extraviados en los dédalos de la vida terrestre.

Tierno Bokar

Tierno Bokar

El mal debe ser combatido con las armas del bien y del amor. Cuando el amor destruye un mal, ese mal queda muerto para siempre. La fuerza brutal no hace más que enterrar provisionalmente el mal que quiere combatir y destruir. Pero el mal es una semilla tenaz. Una vez enterrada, se desarrolla en secreto, germina y reaparece más vigorosa aún.

Buhayra al-’Âbida: dejar de lado los deseos

Buhayra al-’Âbida

Si el corazón aprende a dejar de lado los deseos, se vuelve familiar de la Ciencia y la sigue por todas partes, asumiendo todo lo que le adviene.

Chishtî: escuchar las quejas de los afligidos

Chishtî

La oración consiste en escuchar las quejas de los afligidos y en socorrerlos; en ayudar a los necesitados y a los oprimidos; en alimentar a los que tienen hambre y en sacar a los cautivos de su cautiverio.

Cuento: mi asno se ha perdido

Cuento

Joha llega a la plaza del mercado y grita: ¡Alabado sea Dios! ¡Alabado sea Dios! Mi asno se ha perdido. ¡Alabado sea Dios! Un transeúnte se acerca y le hace notar: ¡más bien deberías quejarte! Joha le retruca: ¡alabado sea Dios! Si me hubiera quedado encima, yo también estaría perdido.

Cuento: los más cercanos al Maestro

Cuento

Un maestro interrogó un día a un cortesano que había venido a visitarlo: en la corte, ¿quién se mantiene más cerca del Monarca? ¡Los grandes del reino, según un estricto orden de precedencia! La chusma no tiene ninguna oportunidad de acercarse ni de hablarle. «Aquí», le dijo el shaykh, «es todo lo contrario. Los más cercanos son los más débiles y los que más necesitan aprender. Allá lejos encontrarás a aquellos a quienes les es indiferente oír o no mis palabras».

Jâmî

Jâmî

Deseas, por la mística, escapar de ti mismo. Hay que expulsar de tu cabeza el deseo y la pasión, dar lo que tu mano retiene y soportar la herida de cien pruebas sin moverte de tu sitio.

Shaykh al-’Alâwî: saber si la misericordia de Dios está en vosotros

Shaykh Ahmad al-’Alâwî

No se trata de saber si estáis en la misericordia de Dios, sino más bien si la misericordia de Dios está en vosotros.

Shaykh Ahmad al-’Alâwî: la comunidad de los verdaderos creyentes

Shaykh Ahmad al-’Alâwî

…Obligarte a considerar a tus hermanos, los sufíes, como miembros de la comunidad de los verdaderos creyentes, de quienes estamos obligados, unos y otros, a respetar a cada persona. El Profeta dijo: «Quienquiera que ore según nuestra oración, use nuestra orientación y coma de nuestros alimentos sacrificados es un musulmán; está bajo la protección de un pacto entre Dios y Su enviado. No seáis, pues, causa de la violación del pacto de Dios» (hadiz, Bujari).

Shaykh Ahmad al-’Alâwî: contracción y despliegue

Shaykh Ahmad al-’Alâwî

«Dios es el que contrae y el que despliega» (Corán 2, 245). Por el hecho de que el gnóstico está con Aquel que contrae y no en la contracción misma, y con Aquel que despliega y no en el despliegue mismo, es más activo que pasivo, y es como si nada le hubiera ocurrido… Eso mismo que para otros sería el fuego del infierno se volverá para ti un paraíso, puesto que la mano de misericordia, de gracia y de solicitud te mece de un lado a otro, cuidando de que no conozcas sufrimiento alguno y de que nada te falte… Está vuelto hacia Dios, acogiendo con satisfacción todo lo que te viene de Él. No te preocupes de nada, sino deja que toda cosa se ocupe de ti. Por tu parte, ocúpate de proclamar lo infinito con el «no hay dios sino Dios», completamente liberado así de todas las cosas, hasta que llegues a ser el mismo en uno u otro estado, y estés en Safa como estás en Marwa, y la Perfección (kamâl), que es beatitud a la vez en la majestad y en la belleza, sea tu atributo.

Sidi Ya’qût al-’Arshî

Sidi Ya’qût al-’Arshî

Él no es más que lo que ha querido. Deja, pues, tus tormentos y relájate. Deja esos asuntos que te ocupan, y repósate.

Al-Bûsîrî

Al-Bûsîrî

Haz lo contrario de lo que te sugieren tu ego y satanás. Desobedécelos. Si piensas que te son de buen consejo, acúsales de todos modos.

El emir ’Abd al-Qâdir: si un rayo de sol

El emir ’Abd al-Qâdir

Si un rayo de sol pasa a través de una claraboya y se proyecta sobre el muro, podrás decir que el sol se refleja en el muro. Y sin embargo, ¿qué hay de común entre el sol y el reflejo de uno de sus rayos?

El emir ’Abd al-Qâdir: cuando da la limosna

El emir ’Abd al-Qâdir

Cuando da la limosna, ve que quien da es Dios, y que quien recibe es también Dios, como está dicho en el versículo: «¿No saben que es Allah mismo quien acepta el arrepentimiento de sus siervos y quien toma las limosnas?» (Corán 9, 104).

El emir ’Abd al-Qâdir: ¿pretendes amarme…?

El emir ’Abd al-Qâdir

Dios dijo a uno de sus siervos: «¿Pretendes amarme? Si tal es el caso, sabe que tu amor por Mí es solo una consecuencia de Mi amor por ti. Amas a Aquel que es. Pero Yo te amé cuando tú no eras». Luego le dijo: «¿Pretendes que buscas acercarte a Mí? Pero Yo te busco mucho más de lo que tú Me buscas. Te busqué para que estuvieras en Mi presencia, sin intermediario alguno, el día en que dije: “¿No soy yo vuestro Señor?” (Corán 7, 172), cuando no eras más que espíritu (rûh). Luego me olvidaste, y te busqué de nuevo: envié hacia ti a Mis enviados cuando tuviste un cuerpo. Todo eso era amor de ti, por ti, y no por Mí».

El emir ’Abd al-Qâdir: toda cosa fuera de Allah, ¿no es acaso ilusión?

El emir ’Abd al-Qâdir

La palabra más verídica que haya dicho jamás un poeta es esta: «Toda cosa fuera de Allah, ¿no es acaso ilusión?». Lo que es ilusión es pura nada, y si se atribuye el ser a otra cosa que a la Realidad divina (al-Haqq), es de manera metafórica, porque solo se trata de una existencia imaginaria. El ser no pertenece propiamente más que a Él, exaltado sea, y es legítimo negarlo a todo lo que no es Él, como es de regla cuando se trata de relaciones puramente metafóricas.

Hamza Fansûrî: oración y conocimiento místico, ma’rifa

Hamza Fansûrî

Sabed que el Profeta (paz y saludo sobre él) dijo: «Al-ma’rifa sirrî», es decir: el conocimiento (místico) es mi secreto. El Enviado de Dios dijo también: «Lâ tasihhu as-salâtu illâ bi-l-ma’rifa»: la oración solo es válida con el conocimiento.

Fâtima de Nishâpûr: el mantenimiento del recuerdo constante de Dios

Fâtima de Nishâpûr

A quien mantiene en él de manera constante el recuerdo de Dios (dhikr), Allah lo vuelve mudo sobre todo lo que no es la verdad. Le obliga a permanecer decente en su conducta y a cultivar en él la pureza de intención.

Fâtima de Nishâpûr: hablar a diestro y siniestro

Fâtima al-Nîsâbûriyya

Quien no considera a Dios en todo decae, y habla a diestro y siniestro.

Hâfiz

Hâfiz

Ningún mortal ha podido verte; mil enamorados Te desean, sin embargo. No hay ruiseñor que no sepa que en el capullo duerme la rosa.

Hâfiz: no des tu corazón a este mundo

Hâfiz

No des tu corazón a este mundo, a sus bienes: de su fidelidad nadie vio jamás nada; nadie comió su miel sin sufrir su picadura; y nadie en ese vergel puede coger los dátiles sin sufrir las espinas; y toda antorcha que fue encendida en este mundo fue apagada por el viento en cuanto brilló. Quien sin preocupación da su corazón al mundo alimenta a su enemigo. ¿Has visto bien eso?

Hamdûn

Hamdûn

Para una criatura, implorar el socorro de otra criatura es obrar como un prisionero que pide auxilio a otro prisionero.

Hujwîrî: intenta venir a mí por el corazón

Hujwîrî

Un día me presenté ante un gran shaykh llamado Bâb al-’Âm (la puerta hacia el mundo invisible). Me preguntó: «¿Por qué esta visita?». «Quería ver al shaykh con mis ojos y que me bendijera», le dije. Me miró sonriendo y me dijo: «Te veo desde tal día». Era exactamente el día de mi arrepentimiento. Continuó: «Te veré mientras estés en esta vía. Sabe que viajar y suprimir la distancia es un juego de niños; intenta venir a mí por el corazón: encontrarás en ello infinitamente más que en la presencia corporal de los shaykhs».

Hujwîrî: incapaz de pasar unas horas adorando a mi Señor

Hujwîrî

Un hombre ebrio se dirigió de noche hacia la morada de su bienamada. Trepó sobre los hombros de su amigo y comenzó a contemplarla. Estaba tan maravillado por su belleza y por el amor que sentía por ella que no vio pasar la noche. Cuando llegó la llamada a la oración, pensó que era la de la noche, cuando se trataba de la oración del alba. Fue el principio de su arrepentimiento. ¿Cómo, se dijo, puedo pasar una noche maravillándome ante un ser humano hasta el punto de no ver pasar el tiempo? ¿Y por qué soy incapaz de pasar unas horas adorando a mi Señor?

Hujwîrî: el silencio vale más que la palabra

Hujwîrî

Un día, Abû Bakr ash-Shiblî, mientras caminaba por las calles de Bagdad, oyó a un impostor declarar: «El silencio vale más que la palabra». Shiblî le replicó: «Tu silencio vale más que tu palabra, pero mi palabra vale más que mi silencio, porque tu palabra es vanidad y tu silencio una vana bufonada, mientras que mi silencio es modestia y mi palabra silencio».

Sahl ibn ’Abdallah

Sahl ibn ’Abdallah

Un hombre no tendría valor ante Dios si continuara preocupándose por su sustento cuando ha recibido al respecto una garantía divina.

Ibn ’Arabî: aquel cuya lengua calla

Ibn ’Arabî

Aquel cuya lengua calla, aunque su corazón no calle, aligera su fardo; aquel cuya lengua y cuyo corazón callan ambos purifica su «centro secreto» (sirr), y su Señor se revela en él; aquel cuyo corazón calla pero cuya boca habla pronuncia las palabras de la Sabiduría; pero aquel en quien ni la lengua ni el corazón callan es objeto de Satanás y está sometido a su dominación.

Ibn ’Arabî: el perfume de la verdad

Ibn ’Arabî

El escarabajo no soporta el perfume de la rosa, que es, sin embargo, uno de los mejores; pero para el escarabajo es malo. Del mismo modo, todo hombre que tiene el temperamento del escarabajo, mental y formalmente, no soporta la verdad cuando la oye…

Ibn ’Arabî: haz tus abluciones con el agua del misterio

Ibn ’Arabî

Haz tus abluciones con el agua del misterio si eres un hombre del secreto, o conténtate si no con la arena y las piedras.

Yûsuf ibn Asbat: como quien no tendrá salvación…

Yûsuf ibn Asbat

Obra como quien no tendrá salvación más que por sus solas obras, y confíate a Allah como quien no sufrirá más que lo que le ha sido destinado.

Ibn Mashîsh: el océano de la Unidad

Ibn Mashîsh

Ahógame, sumérgeme en el océano de la Unidad, hasta que yo no vea, no oiga, no sienta, no toque más que por Ella.

’Abdallah ibn Mas’ûd: riqueza o pobreza

’Abdallah ibn Mas’ûd

No me importan las condiciones en que pueda encontrarme, riqueza o pobreza. Para la pobreza está la paciencia. Para la riqueza está la acción de gracias.

’Abdallah ibn Mas’ûd: un huésped cuyos bienes no son más que empréstito

’Abdallah ibn Mas’ûd

Cada mañana, todo hombre se despierta en este mundo como un huésped cuyos bienes no son más que empréstito. Porque el huésped pasará, y los bienes serán restituidos.

’Abdallah ibn Mas’ûd: está satisfecho de lo que Dios te ha impartido

’Abdallah ibn Mas’ûd

Está satisfecho de lo que Dios te ha impartido y serás el más rico de los hombres. Evita lo que Dios te ha prohibido y serás el más piadoso de los hombres. Despréndete de lo que Dios te ha impuesto y serás el mejor siervo entre los hombres.

Yahyâ ibn Mu’âdh: el vino del diablo

Yahyâ ibn Mu’âdh

Este mundo es como el vino del diablo. Quien se embriaga de él no se despierta más que en medio de los muertos, en el pesar, con los perdedores.

Muhammad ibn Munawwar: el sabio y el shaykh Abû Sa’îd

Muhammad ibn Munawwar

El shaykh Abû Sa’îd predicaba en Nishâpûr. Un sabio estaba allí. Se dijo a sí mismo: «No he visto ninguna de esas cosas que dice el shaykh en las siete partes del Corán». El shaykh se volvió en ese instante hacia él y le dijo: «Lo que digo se encuentra en la octava parte. La séptima es la que resulta de la demanda de Dios (“¡Oh Profeta, da a conocer lo que te ha sido revelado por tu Señor!”, Corán 5, 67)… y la octava dimana de lo que Él ha añadido (“Reveló a Su siervo lo que tenía que revelarle”, Corán 53, 10)». El shaykh Abû Sa’îd prosiguió: «¿Creéis que la palabra de Dios esté limitada? Lo que el Señor reveló a Muhammad son esas siete partes del Corán. Lo que revela y revelará siempre no cesará jamás. A cada instante, Sus siervos recibirán Sus mensajes, conforme a lo que ha dicho el Enviado de Dios: “Guardaos de la sagacidad de los creyentes, porque observan con la luz de Dios” (hadiz)».

Hadiz (Ibn an-Najjâr)

Hadiz (Ibn an-Najjâr)

La fe no es una vaga apropiación ni una simple atavío: es lo que se arraiga en el corazón y se confirma por el acto.

Ismâ’îl ibn Nujayd

Ismâ’îl ibn Nujayd

Nadie alcanzará cosa alguna de su grado espiritual (los malâmatî) mientras a sus propios ojos todas sus acciones no aparezcan como hipocresía y todos sus estados interiores como vanas pretensiones.

Shaykh al-Islâm Ibn Taymiyya: el dhikr… como el agua para el pez

Shaykh al-Islâm Ibn Taymiyya

El recuerdo de Allah (dhikr) es para el corazón como el agua para el pez. ¿Cuál sería el estado del pez fuera del agua?

’Irâqî: la inteligencia es ciega

’Irâqî

’Umar Khayyâm: este mundo no es más que un instante

’Umar Khayyâm

Por amor de Dios, no te revistas del manto de la hipocresía. La vida futura es el siempre. Este mundo no es más que un instante. No vendas el reino de la eternidad por un segundo.

Mâjida: pasar el tiempo en juegos fútiles

Mâjida

¡Extraños espíritus los de los habitantes de este mundo! Se encuentran en una casa donde cada cual ha recibido la advertencia de prepararse para partir hacia un viaje inminente. Y, sin embargo, no cesan de pasar su tiempo en juegos fútiles, como si la llamada no se dirigiera a ellos, como si los intereses en juego no fueran los suyos y solo concernieran a personas ajenas a su grupo.

Mâjida al-’Adawiyya al-Qurashiyya: la preparación de la última cita

Mâjida al-’Adawiyya al-Qurashiyya

Los creyentes están suficientemente absorbidos por la larga preparación de la última cita como para preocuparse de otra cosa.

Khwâja Mîr Dard

Khwâja Mîr Dard

Mientras dure mi vida estaré a Tu búsqueda. Mientras dure mi vida, esa será mi búsqueda.

Mu’âdha de Basora: resiste al sueño

Mu’âdha de Basora

Pacienta, oh alma mía, resiste al sueño, porque será con certeza tu suerte en la tumba.

Abû l-’Abbâs Qassâb

Abû l-’Abbâs Qassâb

Un cuenco volcado nunca se llena. Si persistes en dar la espalda a la realidad, la dicha y la desdicha resbalarán sobre tu corazón como el agua de un río sobre los guijarros. Y, sin embargo, el hombre necesita la dicha y la desdicha para vivir en equilibrio.

Râbi’a al-’Adawiyya: hablar de los bienes de este mundo

Râbi’a al-’Adawiyya

El Enviado de Dios dijo: quien ama algo habla de ello constantemente. Hablar de los bienes de este mundo, aunque solo sea para culpar su posesión, muestra que la ociosidad aún tiene vuestros corazones. No hablaríais tan a menudo de ellos si estuvierais sumergidos en otros bienes que aquellos.

Râbi’a al-’Adawiyya: la verdadera petición de perdón

Râbi’a al-’Adawiyya

Cuando pedimos a Dios el perdón de nuestras faltas, hay también que rogarle que nos perdone la falta de sinceridad en la petición de perdón misma.

Abû ’Alî Rûdbârî

Abû ’Alî Rûdbârî

Ninguna prisión, para el amante que suspira, es más insoportable que la compañía de quienes no son como él.

Ruqayya de Mosul: salud eterna y comentarios canónicos

Ruqayya de Mosul

¡Oh juristas!, ejercitad vuestros talentos de comentaristas de la Ley religiosa sobre los ritos que procuran la salud eterna, y no sobre la manera canónica de montar una mula o una camella joven.

Sayed Sultân: aprende a ser realmente humilde

Sayed Sultân

Si oras y experimentas contentamiento, tu oración te ha vuelto peor. En tal caso, cesa de orar hasta que hayas aprendido a ser realmente humilde.

Shabestarî

Shabestarî

Tu existencia no es más que zarzas y cizaña. Rechaza todo eso lejos de ti. Ve a barrer la cámara de tu corazón, prepárala para volverse la morada del Bienamado. Cuando salgas de ella, Él entrará. En ti, vaciado de ti mismo, manifestará su Belleza.

Shiblî: lo que hay de falso

Shiblî

Dijo un día a uno de sus discípulos: «¿Sabes qué hay de falso en tu esfuerzo por unirte a Dios?». «¡No, maestro!». «Solo cuidas de llamarlo hacia ti».

Ash-Shiblî: temor y apertura de sabiduría

Ash-Shiblî

Cada día he temido a Allah. Cada día Su temor me ha hecho entrever de Su parte una apertura de sabiduría y de enseñanza.

Shaykh Tâdilî: tu hermano… quien se daña para serte útil

Shaykh Tâdilî

Tu verdadero hermano es quien está contigo, quien se daña a sí mismo para serte útil, quien, cuando te prueban las vicisitudes del tiempo, se dispersa para reunirte.

Abû Ya’qûb as-Sûsî: la acción pura es la que no es conocida ni…

Abû Ya’qûb as-Sûsî

De todas las obras, la acción pura (khâlis) es la que no es conocida ni por el ángel que se encargaría de inscribirla, ni por el adversario que la corrompería, ni por el alma que se enorgullecería de ella.

Yûnus Emre

Yûnus Emre

No serás construido mientras no estés en ruinas.

Yûnus Emre

Yûnus Emre

¡Oh amigos, oídme! El amor es parecido al sol, y el corazón sin amor semejante a una piedra negra… ¿Qué puede brotar de un corazón de piedra?… A la puerta de Nuestro Rey, al servicio de Nuestro Señor, las estrellas de los enamorados se parecen a centinelas.

Shaykh Zarrûq: el ojo del corazón es como el ojo, el menor polvo…

Shaykh Zarrûq

El shaykh ash-Shâdhilî decía que el ojo del corazón es como el ojo: el menor polvo que cae en él le impide ver, aunque no lo vuelva ciego. Hay un peligro en lo que turba la vista y vuelve turbios los pensamientos. Desearlos quita todo el bien…

Zayn al-’Âbidîn: despiértame del sueño del negligente

’Alî ibn Husayn ibn ’Alî ibn Abî Tâlib

Despiértame del sueño del negligente, del sueño plácido del pródigo y del sopor de quien ha renunciado. Transporta mi corazón hacia aquello con lo que ocupas al piadoso, apasionas a los adoradores y salvas al negligente. Dame refugio contra lo que me retiene lejos de Ti, lo que se interpone entre mí y mi parte de Ti, y lo que me cierra el camino para alcanzar aquello hacia lo que me esfuerzo en ir en Ti.

Zayn al-’Âbidîn: para llegar a Tu proximidad

’Alî ibn Husayn ibn ’Alî ibn Abî Tâlib

Extirpa de mi corazón las raíces del amor de este bajo mundo, que aleja de todo lo que está junto a Ti, que impide la búsqueda de la meditación hacia Ti y que distrae del esfuerzo para llegar a Tu proximidad.

Zayn al-’Âbidîn: la soledad en la oración

’Alî ibn Husayn ibn ’Alî ibn Abî Tâlib

Hermosea para mí la soledad en la oración que Te murmuro, ¡noche y día!

Zayn al-’Âbidîn: oh Tú, el más misericordioso de los misericordiosos

’Alî ibn Husayn ibn ’Alî ibn Abî Tâlib

En cuanto a las quejas de Tus siervos contra mí, Te pido esto: si hay un solo siervo entre Tus siervos, o una sola sierva entre Tus siervas, que tenga que quejarse de mí porque he atentado contra su persona, su reputación, sus bienes, su cónyuge o su hijo; porque he hablado mal de él o de ella en su ausencia; porque le he perjudicado por parcialidad, por capricho, por desprecio, por arrebato, por hipocresía, por fanatismo, en su ausencia o en su presencia, en vida suya o después de su muerte, de modo tal que mi mano no ha sabido y mis capacidades no han podido darle reparación y librarme así a sus ojos…

Para ir más lejos