Palabras de 'Abd al-Qâdir al-Jîlânî: citas sufíes

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Moulay ’Abd al-Qâdir al-Jîlânî (1077-1166), de Bagdad, es el maestro del que se reclama la Qadiriyya, la vía de la que la Tariqa Qadiriya Boutchichiya es una rama. Fue uno de los más grandes predicadores de su tiempo y sigue siendo el santo más invocado del mundo musulmán.

’Abd al-Qadir al-Jilani: permanece en todo momento en el borramiento

Permanece en todo momento en el borramiento y no te afirmes en nada, salvo en los mandamientos y las prohibiciones, porque es Él quien te ha confirmado en ese nivel.

’Abd al-Qadir al-Jilani: …la oración del corazón

La segunda parte del mandamiento de Allah relativo a la salat mediana hace referencia a la oración del corazón, porque el corazón está en medio, en el centro del ser. El fin de esa adoración es acceder a la paz del corazón… La verdadera adoración es la adoración del corazón. Cuando se tiene el corazón distraído de la verdadera adoración, la oración ritual está en desorden. Cuando eso ocurre, la paz que se espera obtener de la oración ritual no se realiza. Por eso el Profeta (que Dios lo bendiga y le conceda la paz) dijo: la adoración ritual solo es posible con un corazón apacible.

’Abd al-Qadir al-Jilani: aprovechad la puerta del bien mientras esté abierta

El Profeta (que Dios le conceda la gracia y la paz) dijo: «Que quien vea una puerta del bien abrirse ante él la aproveche, pues no sabe cuándo se cerrará para él». ¡Vosotros que me escucháis! ¡Aprovechad la puerta del bien mientras está abierta! ¡Aferrad las ocasiones de hacer el bien mientras sois capaces de ello! ¡Aprovechad la puerta del arrepentimiento y franqueadla mientras permanece abierta para vosotros! ¡Franquead la puerta de la invocación, pues está abierta ante vosotros! ¡Franquead la puerta de la emulación con vuestros hermanos piadosos, pues está abierta para vosotros! ¡Vosotros que me escucháis! ¡Reconstruid lo que habéis desmantelado! ¡Lavad lo que habéis manchado! ¡Poned orden en lo que habéis deteriorado! ¡Purificad lo que habéis corrompido! ¡Devolved lo que habéis tomado! ¡Volved hacia vuestro Señor desde vuestra evasión y vuestra huida!

’Abd al-Qadir al-Jilani: toma por dioses las apariencias exteriores

«Cuando se les decía: “No hay divinidad fuera de Allah”, se henchían de orgullo y decían: “¿Vamos a abandonar a nuestras divinidades por un poeta loco?”» (Corán 37, 35-36). Tal es el estado del hombre ordinario, para quien las apariencias exteriores, incluida su propia existencia exterior, son dioses.

’Abd al-Qadir al-Jilani: quien tiene la intención de entrar en el aislamiento

Quien tiene la intención de entrar en el aislamiento interior debe echar de la puerta de su corazón todo orgullo, arrogancia, espíritu de venganza, tiranía, cólera, envidia, intolerancia, calumnias y demás cosas de ese género. Si uno de esos sentimientos entra en quien está en el aislamiento, su corazón queda manchado. Ya no está apartado del mundo y su soledad pierde su valor. Cuando la suciedad entra en un corazón, este pierde su pureza y todo bien queda abolido. Dios dijo: «Lo que habéis producido es magia. Allah la anulará» (Corán 10, 81).

’Abd al-Qadir al-Jilani: compadeceos de las criaturas

Aferraos a la realidad del islam, que es abandonarse confiado a Dios. Compadeceos hoy de las criaturas para que mañana Dios os acoja en Su misericordia. Sed misericordiosos con los que están sobre la tierra para que Aquel que está en el cielo sea misericordioso con vosotros.

’Abd al-Qadir al-Jilani: la fe crece con la obediencia y decrece con la desobediencia

Cuando el arrepentimiento se confirma, la Fe crece y se confirma a los ojos de los adeptos de la sunna. Porque la Fe crece y decrece. Crece con la obediencia y decrece con la desobediencia.

’Abd al-Qadir al-Jilani: ayunar es también dejar de pecar

Y no des a entender por tu apariencia que estás con Él cuando tu corazón está completamente vacío. Porque tener una apariencia exterior en contradicción con el interior es propio de la divagación. ¿No has oído al Enviado de Dios (que Dios le conceda la gracia y la paz) decir: «No ha respetado el ayuno quien no ha dejado de murmurar»? El Enviado de Dios (que Dios le conceda la gracia y la paz) mostró que ayunar no es solo privarse de comida, de bebida y de lo que rompe el ayuno. Ayunar es también dejar de pecar. Primero, guardaos de la murmuración, porque consume las buenas acciones como el fuego consume la leña.

’Abd al-Qadir al-Jilani: compadécete de los pobres compartiendo tu comida

El Profeta (que Dios le conceda la gracia y la paz) dijo: «La gente de mi comunidad no sufrirá revés alguno mientras honre el mes de Ramadán». Honrar este mes consiste en observar en él el temor reverencial, en cumplir el ayuno por Dios respetando las prescripciones de la ley religiosa. Oh novicio, observa el ayuno. Y cuando rompas el ayuno, compadécete de los pobres y comparte tu comida con ellos. No comas solo: para quien come solo y no comparte su comida hay que temer la pobreza y la miseria. ¡Oh vosotros que me escucháis, os hartáis de comida mientras vuestros vecinos tienen hambre! ¡Y pretendéis ser creyentes!

’Abd al-Qadir al-Jilani

La muerte es el fin de las tristezas y de las alegrías, de la riqueza y de la pobreza, de las dificultades y de la prosperidad, de las enfermedades y de los dolores. Quien muere ve llegar su resurrección y acercarse lo que para él estaba lejano. Todo lo que conoces en tu vida es locura. Aíslate de tu estado con tu corazón, tu secreto íntimo y tu interior. El bajo mundo camina hacia un término conocido, y la vida futura hacia un término indefinido.

’Abd al-Qadir al-Jilani

Tu islam no está fundado. Dices: «No hay dios más que Dios» y mientes. En tu corazón hay todo un conjunto de divinidades. Temes a tu príncipe y las divinidades gobiernan tu realidad: cuentas con tus ganancias, tus beneficios, tu fuerza, tu poder, tu oído, tu vista y tu brutalidad, que son tus ídolos. Concebir que las criaturas puedan dañarte, serte provechosas, darte o impedirte recibir constituye en ti divinidades. Mucha gente se remite a todo eso con su corazón mientras aparenta exteriormente remitirse a Dios (exaltado sea). Su invocación (dhikr) se ha vuelto un hábito que practica su lengua, no su corazón.

’Abd al-Qadir al-Jilani

La pureza interior puede perderse más a menudo que la pureza exterior. Se pierde por el mal carácter, un comportamiento vil, actos y actitudes dañinos como el orgullo, la arrogancia, la mentira, la charlatanería, la calumnia, la envidia, la cólera…

’Abd al-Qadir al-Jilani: desembarazarse de las preocupaciones del mundo

Nuestro Profeta (que Dios le conceda la gracia y la paz) decía: «Desembarazaos de las preocupaciones de este bajo mundo en la medida en que podáis». Oh novicio… Pide a Dios que te conceda la certeza, que familiarice tu corazón con Su presencia y que ocupe tus miembros y tus facultades en obedecerle. Pídeselo todo a Él, y a nadie más. No te rebajes ante ninguna criatura semejante a ti. Muestra humildad ante Él, y ante nadie más.

’Abd al-Qadir al-Jilani

Apártate de los bienes del bajo mundo, y si tienes familia, saca de él para tu familia, no para ti mismo. El Enviado de Dios (que Dios le conceda la gracia y la paz) tomaba los productos de los dones y de las limosnas y los distribuía a los pobres, a los necesitados y a los combatientes; luego iba a los aposentos de sus esposas y decía: «¿Ha habido algún regalo? ¿Hemos recibido algo?». Si se le respondía que no, decía: «Continúo pues mi ayuno». Por esa retención sabía que Dios quería que ayunara.

’Abd al-Qadir al-Jilani

Porque la invocación (dhikr) es una percha para el que se ahoga, una claraboya para el prisionero antes de la liberación y del acceso ante el Rey.

’Abd al-Qadir al-Jilani

Tienes un vecino pobre, tienes parientes pobres, tienes bienes sobre los que la limosna legal es exigible, tienes beneficios que se multiplican día tras día y tienes un excedente que supera tus propias necesidades. Privarlos de esos dones equivale, pues, a aceptar que permanezcan en la indigencia y la pobreza. En cambio, si no te dejas dominar por tu alma concupiscente, tus pasiones o tu demonio, puedes hacer el bien fácilmente. Pero sufres de una poderosa codicia, alimentas muchas vanas esperanzas, te apegas demasiado a este bajo mundo y sientes poco temor reverencial y poca fe. Eres un politeísta, por ti mismo, por tus bienes y por las criaturas.

’Abd al-Qadir al-Jilani

Lo que tienes en las manos no te pertenece. Es algo común a todos. Los vecinos son tus asociados. Se ha puesto en tus manos para ser dado y para que rindas cuentas de ello. «Dad en limosna aquello de lo que Él os ha hecho dispensadores» (Corán 57, 7). «…y verá luego cómo obráis» (Corán 7, 129).

’Abd al-Qadir al-Jilani

Si descuidáis la oración, vuestros vínculos con Dios quedarán rotos. Por eso el Profeta (que Dios le conceda la gracia y la paz) dijo: «Es cuando se prosterna que el siervo está más cerca de su Señor».

’Abd al-Qadir al-Jilani

La oración te hace recorrer la mitad del camino, el ayuno te instala ante la puerta y la limosna te introduce en la morada. Esto es lo que dice uno de los maestros. Para recorrer el camino hasta Dios, ayudaos de la constancia y de la oración.

’Abd al-Qadir al-Jilani

’Abd al-Qadir al-Jilani

Retráctate, recupérate y reforma tu intención para que esté exclusivamente consagrada a Él. Esfuérzate en no tragar ni un solo bocado, en no dar ni un solo paso y en no cumplir cosa alguna en general sin que sea a partir de una buena intención. Te volverás apto para servir a Dios si llegas a ello.

’Abd al-Qadir al-Jilani

Que ninguna cosa te ocupe ni te desvíe de Él. Que las criaturas no te esclavicen apartándote de Él. Estás, sin embargo, obligado a hablarles, según sus capacidades intelectuales, y a hacerles la limosna tratándolas con consideración, conforme a la palabra del Profeta (que Dios le conceda la gracia y la paz): «Tratar a los hombres con consideración es una limosna». Les das de lo que tu Señor te da. Les ofreces generosamente una parte de aquello con que la generosidad divina te ha colmado. Eres benevolente e indulgente con ellos. Los tratas con dulzura, a fin de que tu buen carácter se conforme a la bondad de Dios y de que tus actos procedan de Su mandamiento.

’Abd al-Qadir al-Jilani: el interés que se esconde tras la prueba

No huyas del umbral de Dios a causa de una prueba que Él te ha impuesto. Porque Él conoce mejor que tú mismo tu propio interés. Solo te prueba por un interés y por una sabiduría que se te escapan. Cuando te pruebe, permanece firme: recuerda tus pecados, multiplica la petición de perdón y pídele la constancia y la firmeza para soportar la prueba. Ponte entre Sus manos, agárrate al borde de Su misericordia y pídele que te libere de ella y te muestre el interés que se esconde tras esa prueba.

’Abd al-Qadir al-Jilani: nuestro Señor es testigo de toda cosa

Cuando tu servidumbre para con Él se confirma, Él te ama. Su amor crece en tu corazón. Te reconforta con ese amor y te acerca a Él sin esfuerzo, sin que tengas necesidad de buscar la compañía de otros. Estarás satisfecho de Él en todas las circunstancias: aunque encoja la tierra, tan vasta a tu alrededor, y aunque cierre ante ti las puertas más grandes, no te encolerizarás contra Él, no te acercarás a otro umbral que el Suyo, no comerás alimento que venga de otro que Él, y serás como Moisés (que la paz sea sobre él)… Nuestro Señor es testigo de toda cosa, está presente en toda cosa, observa toda cosa, está cerca de toda cosa. No podéis prescindir de Él.

’Abd al-Qadir al-Jilani: el libertino generoso

Isa (Jesús), que la paz sea sobre él, preguntó a Iblis cuál era la criatura más agradable para él y la más desagradable. La más agradable para mí, le respondió Iblis, es el creyente avaro, y la más desagradable el libertino generoso… porque espero que la avaricia del creyente avaro lo conduzca a la desobediencia, y temo que los pecados del libertino generoso sean borrados a causa de su generosidad.

’Abd al-Qadir al-Jilani: el verdadero arrepentimiento

Arrepiéntete y permanece firme en tu arrepentimiento. En efecto, lo que importa no es el arrepentimiento mismo, sino la firmeza del arrepentimiento. Lo que importa no es la planta, sino su vigor, su arraigo y sus frutos. Aferraos a conformaros a Dios en las pruebas y en la adversidad, en la pobreza y en la riqueza, en las dificultades y en la comodidad, en la enfermedad y en la buena salud, en el bien y en la desdicha, en el don y en la reserva. No veo otro remedio para vosotros que remitiros a Dios.

’Abd al-Qadir al-Jilani: sed compasivos con los pobres

Sed compasivos con los pobres dándoles una parte de vuestros bienes. No devolváis a un mendigo si podéis darle algo, y poco importa que sea mucho o insignificante. Tomad ejemplo de Dios y de Su amor por los dones, y agradecedle el haberos predispuesto al don y el haberos permitido dar. ¡Ay de ti si el mendigo era un regalo de Dios y tú tenías la posibilidad de darle! Porque ¿cómo podrás devolver a Aquel que da el regalo que has recibido?

’Abd al-Qadir al-Jilani: en el día de la resurrección

En el Día de la Resurrección, el hombre recordará el bien y el mal que hizo en el bajo mundo, pero los remordimientos allá no le servirán de nada, ni tampoco el recuerdo en ese momento. Lo que importa es el recuerdo ahora, antes de la muerte. Evocar la labranza y la siembra cuando la gente esté en las cosechas no reportará provecho alguno. Se relata que el Profeta (que Dios le conceda la gracia y la paz) dijo: «Este bajo mundo es un campo de siembra para la vida futura. Quien siembra el bien cosechará la alegría, y quien siembra el mal cosechará el arrepentimiento».

’Abd al-Qadir al-Jilani: no te quejes del Creador a las criaturas

No te quejes del Creador a las criaturas. Quejas-te, más bien, a Él. Porque es Él quien es poderoso, no los demás. Entre los tesoros de la beneficencia está el hecho de callar los secretos, las pruebas, las enfermedades y la limosna que se ha dado. Da la limosna con tu mano derecha y haz que tu mano izquierda no lo sepa.