El Dalâ'il al-Jayrât (Guía de los beneficios): 1. La luz profética

Extraído de la obra «Le guide des bienfaits et le lever des lumières», de Hinda Boudiaf-Agrinier (ed. Marsam). El Dalâ’il al-Jayrât es un compendio de oraciones sobre el Profeta (psl) y sobre los Enviados, compuesto por Muhammad al-Jazûlî, gran maestro sufí del siglo XV: se lee habitualmente en el marco de las prácticas rituales de las cofradías sufíes.
«El cosmos entero es tinieblas, dice Ibn ‘Atâ’ Allâh al-Iskandarî, pero está iluminado por la manifestación de la verdad en él.» La luz, tanto en el texto coránico como en los hadices (palabras proféticas), se pone en relación con la creación, como lo atestiguan los versículos de la luz: «Allâh es la luz de los cielos y de la tierra…» (Cor. 24:35).
La primera manifestación de la luz fue, nos dice un hadiz, el punto de partida de la manifestación cósmica. El hadiz describe así el proceso de la creación: «Nos fue transmitido por ’Abd ar-Razzâq, según su cadena de transmisión, un hadiz que él mismo tenía de Jâbir ibn ’Abd Allâh, que Dios esté satisfecho de él, en el que este dice: “¡Oh Enviado de Dios, por mi madre y mi padre, infórmame sobre la primera cosa creada por Dios, exaltado sea, antes que ninguna otra!” Y él: “¡Oh Jâbir! Dios, exaltado sea, creó la luz de tu Profeta a partir de Su propia luz…”».
Es por esa razón que teólogos como, recientemente, ach-Cha’râwî, atestiguan que uno de los nombres con los que el Profeta (psl) es designado en el Corán es el de «Nûr», luz: «Os ha venido, dice el Corán, de vuestro Señor una luz y un libro manifiesto» (Cor. 5:15). Otro versículo designa al Profeta (psl) como una misericordia universal: «No te hemos enviado más que como misericordia para los mundos» (Cor. 21:107).
Encontraremos, desde el principio de esta Guía de los beneficios dedicada a las oraciones sobre el Profeta (psl), un capítulo consagrado a los nombres que se le atribuyen y que son otras tantas cualidades espirituales que caracterizan la Realidad muhamadiana o Realidad profética. Es a esa Realidad a la que se hace referencia cuando el Profeta (psl) dice de sí mismo en un hadiz: «Yo era Profeta cuando Adán estaba aún entre el agua y la arcilla».
Es, pues, a la Personalidad, o realidad espiritual del Profeta (psl), a la que se hace referencia aquí, y no a su manifestación histórica. Y es precisamente a esa Realidad espiritual del Profeta (psl) a la que se dirigen las oraciones de esta Guía, respondiendo así a la injunción divina: «Dios y Sus ángeles oran sobre el Profeta; ¡oh vosotros que creéis, orad sobre él y saludadle con un saludo plenario!» (Cor. 33:56).
Esas cualidades del Profeta (psl) están, según el comentario del exégeta al-Hâfidh Ibn Hajar, en una exaltación y una magnificación permanentes por parte de Dios y de Sus ángeles. La oración de los hombres consiste en invocar a Dios para pedirle que «aumente», de manera perpetua e ilimitada, esa exaltación y esa magnificación. Ahora bien, esa oración, realizada bajo numerosas formas por los creyentes, tiene sobre ellos un efecto de retorno inmediato: «Quien ora sobre mí una vez, dice el Profeta, recibe de Dios diez veces esa misma oración».
De esa oración divina dice el Corán: «Es Él (Allâh) quien ora sobre vosotros, así como Sus ángeles, para sacaros de las tinieblas hacia la luz» (Cor. 33:43). La práctica misma de la oración sobre el Profeta (psl) tiene, pues, un efecto de iluminación, de exaltación y de magnificación progresivas, y por tanto, en último término, de conocimiento espiritual.
Faouzi Skali
Continuación: el Dalâ’il al-Jayrât, parte 2: la intermediación profética.



